La psicomotrocidad del bebé: los juegos de construcción

gimnasia para niños pequeños

Desde el momento del nacimiento, los padres y otras personas encargadas de cuidar del bebé deben iniciar unas rutinas que marcarán el carácter y comportamiento durante la infancia.  Al igual que se inicia una rutina de horarios con respecto a la alimentación, el sueño, la hora del baño e incluso con los horarios mejores para salir a pasear se debe iniciar una rutina para el buen desarrollo de la psicomotricidad del bebé.

Los ámbitos cognitivo, lingüístico y social de una persona tienen su base en el desarrollo psicomotor durante el primer año y se irán desarrollando durante toda la infancia.

Muchas acciones cotidianas como dar un masaje al bebé, darles un dedo para que se agarren y ayudarles para que se vayan incorporando son unos primeros ejercicios para el buen desarrollo psicomotor ya que el bebé aprende mediante la exploración sensorial de todo lo que le rodea y para ello es imprescindible el movimiento: reptar, gatear, tocar, mirar, coger… Todas estas acciones formarán parte del desarrollo del niño.

El término psicomotricidad ha ido evolucionando según ha ido englobando más áreas y se han ido incluyendo más actividades. Hoy en día, este término ocupa un lugar destacado desde el nacimiento del bebé hasta los 7 años y se le da mucha importancia durante la educación infantil. De forma resumida, podemos decir que la psicomotricidad es la psicología del movimiento.

La psicomotricidad se refiere a las acciones que implican el uso y la coordinación entre pequeños grupos musculares del cuerpo y podemos diferenciar entre la psicomotricidad gruesa que comprende las condiciones físicas para movimientos motrices complejos como saltar y correr que involucran músculos largos y la motricidad fina que se refiere a las actividades que requieren la coordinación ojo-mano y la coordinación de los músculos cortos para realizar actividades como recortar o construir una torre.  Ambas son igual de importantes y deben ser desarrolladas en conjunto para que en el futuro y después de la infancia el niño pueda producir capacidades más complejas.

Es importante recordar que la mejor forma de enseñar a los niños es a través del juego, ya que así podemos poner en práctica juegos de movimiento para desarrollar la psicomotricidad gruesa como, por ejemplo, saltar a la comba, jugar a la pata coja, mantenerse de puntillas o hacer un recorrido entre objetos y para desarrollar la psicomotricidad fina.

Hay una amplia gama de juguetes de construcción adaptados a todas las edades para estimular la psicomotricidad de los pequeños de la casa. Bloques, torres, cubos… No solo son divertidos, sino que además servirán para que el pequeño pueda desarrollar su imaginación y su creatividad. En un primer momento seguramente le costará ensamblar las piezas, pero poco a poco podrá ir haciendo construcciones de mayor tamaño y más complicadas.

En cualquier caso, es importante elegir siempre un juguete que esté adaptado a la edad del niño. Los más pequeños necesitarán, por ejemplo, juegos de construcción con piezas más blandas y de mayor tamaño, mientras que los niños algo más mayores podrán jugar con piezas algo más pequeñas y hacer construcciones más complicadas.

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